CRÓNICAS CONTADAS DE MIGUEL ANTONIO PARRA

EN OPORAPA
UN RAPTO QUE DURO TODA UNA «NOPCHE….»

La imagen puede contener: árbol, exterior y naturalezaEn una camioneta, doble cabina, llegaron entre el barro y la lluvia, los encargados de la captura y en el platón, hecho un ovillo, entre amarras y maneas, venia el capturado.

La gente no le importa la lluvia pertinaz para arremolinarse alrededor del puesto de policía, viendo lo que siempre han visto; agentes bajando a la carrera, armas dispuestas, entrada de todos apretujados y al mismo tiempo a la estación, hasta cuando alguien adentro grita,-hijueputas y el preso-de nuevo las carreras, la portezuela de la camioneta, la solapa al preso y para adentro.

En adelante poco a poco la historia la reconstruyeron en un teléfono roto la población. Unos que el hombre traído en la camioneta de la policía, era un peligrosísimo delincuente, capturado con las manos en la masa, otros, que el hombre, era un atracador, no falto, el que asegurara, haberlo visto parado frente al banco agrario, con planos y bombas, los menos, sostuvieron, que el tipo no tenía cara de sospecho sino de culpable, el más, rego la bola, que habían atrapado al paisa.
Horas más tarde a pleno sol, el detenido fue mostrado a la comunidad y en un par de segundos llevado a la fiscalía, con la prueba del delito-La fiscalía en la población es un cuarto con cuatro escritorios abarrotados de papel, que reparten dos sustanciadores, en una silla compartida, por eso hubo que pedir prestado a la tienda del vecino un par de rimas para sentar al delincuente y su víctima.

Cuando el secretario en más de tres horas leyó la vida del hombre detenido con tantas cosas inciertas, el pobre hombre de solo oírlas estaba admirado. En un solo día-según la fiscalía-”había estado en salado blanco, Pitalito y san Agustín a la misma hora, cometiendo el mismo delito” nadie cayo en cuenta ni siquiera el defensor de oficio, que llego tarde, y sin averiguar nada se arrimó al detenido para aconsejarle, que se declarara responsable,- mañana le metemos a eso un millón de pesos y sale el mismo día.-

Al final el hombre paso más de seis meses enguandocado con un desfile de abogados litigantes que en la entrevista le ofrecían abrir puertas del penal por cinco millones, solo cuando otro detenido con una hoja de cuaderno ,y por un cachito de marihuana, pidió la libertad, el hombre creyó en la ley.

Al final, el detenido y la Floresmira comparecieron a la audiencia anticipada, por cumplimiento de términos.; Todo estaba listo para su libertad, el secretario concluyo el relato: según la investigación usted, contra su voluntad, se llevó a Floresmira, y eso señor es un rapto. Floresmira que duro en silencio seis meses, en eso momento olvido todo, se levantó tumbando sillas, abogado de oficio, fiscal juez y estrado, para gritar, -“ahora solo falta que dejen libre al hijueputa, porque como va a decir que fue un rapto, si eso duro toda la nopche.”